EN ESTA HERMOSA ETAPA DE MI VIDA COMO SACERDOTE MISIONERO Y
TRATANDO DE RESPONDER CON CREATIVIDAD APOSTÓLICA EN EL AMBIENTE CIVIL Y MILITAR
EN EL ÁREA MATERIAL DE QUILMES, Y EN CUALQUIER UNIDAD DEL PAÍS DONDE ME
SOLICITEN SERVICIO RELIGIOSO.
ES UNA EMOCIÓN Y BENDICIÓN PODER ACOMPAÑAR ESPIRITUALMENTE A
HOMBRES Y MUJERES CON VOCACIÓN DE SERVICIO Y DEFENSA DE NUESTRA AMADA ARGENTINA.
PARA LOS QUE DESCONOCEN EL TRABAJO DE UN CAPELLÁN MILITAR,
ES SEMEJANTE EN TODO A UN PÁRROCO EN SU IGLESIA PARROQUIAL, CON LA DIFERENCIA
QUE LOS ESCENARIOS DE ACCIÓN SON DIVERSOS, DIFERENTES, COMO SE PUEDE OBSERVAR
EN LA FOTO.
Aprovechando la primera quincena de mis vacaciones,
acepté la
invitación y el compromiso de acompañar cada tarde en la Santa Misa, como religioso
sacerdote en el Capitulo Provincial que presidió la Madre General de Alemania,
a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción de María de Bonlanden,
en el colegio del centro de Florencio Varela.
Ellas, desde Alemania, por su fundación y en Argentina,
Brasil y Paraguay testimonian el hermoso carisma, forma de vida de San
Francisco y Santa Clara; con la impronta que les dio su Fundador el P. Faustino
Mennel.
Contando con la segura iluminación del Espíritu Santo,
Dejamos como conclusión y compromiso para los tres años siguientes (2013-2015)
el lema: “LA LUZ DE LA EUCARISTÍA ILUMINA NUESTRO
CAMINAR”. La semana
fue coronada el día sábado 19 de Enero del corriente, con la fiesta del Jubileo
de las Hermanas ancianas, con su aniversario de votos religiosos y con la Santa
Misa presidida por Mons. Juan Horacio
Suares, titular de la Diócesis de La
Ferrere, concelebramos P. Armando Deisy
el Diac. Victor De Martino, dos seminaristas de La Ferrere y uno de
Quilmes.
Pedimos a La Santísima Virgen y a su Hijo Jesús bendigan y
protejan nuestros familiares y a todos los que participan en comunidades
eclesiales y educativas en relación con
la congregación.
“Predicar la fe con alegría y
gritar al mundo la esperanza” fue mi lema de aquel 17 de diciembre de
1987 en Las Toscas Santa Fe. Monseñor Fabriciano Sigampa entoces obispo de la
Diósecis de Reconquista ante unas 2.000 personas frente a la parroquia me
consagraba para esta misión.
Cada día que pasa me convenzo más
de la actualidad de este lema, frente a una sociedad disgregada, donde se
pierden los valores de lo institucional, familiar, y de la persona y donde
nuestra amada Iglesia tiene que renovarse en lo profundo de su ser, en
especial este Año de la Fe en que el
Papa y los Obispos de América Latina nos invitan a ser discípulos y misioneros
de Jesús con un testimonio elocuente, que irradie amor, ternura y compasión
pero también con vigor y firmeza, dando a conocer los valores del Reino de
Dios, en un mundo donde nada nos habla de Dios.
Desde este altar donde a menudo
celebro la Eucaristía con las hermanas religiosas y la comunidad educativa del Inmaculado
corazón de Jesús y de María, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires.
Que simboliza el altar, un cáliz y la parte de atrás, una Hostia que se ofrece
como sacrificio a Dios por toda la humanidad. Comparto con todos mis amigos y
lectores este gozo de ser sacerdote ministro de los dones sagrados de Dios para
su pueblo. Y agradezco las miles muestras de aprecio y cariño y cuánto valoran
mi humilde servicio y persona entre ustedes.
Invoco la bendición y protección
de Dios y La Virgen para todos Ustedes: “En el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén”
Cuando Dios llama siempre debemos responder eligiendo una vocación que nos haga feliz y que haga feliz a los demás. Unos eligen la vida de matrimonio, otros la vida religiosa, otros eligen una consagración laical, yo elegí ser religioso y sacerdote.
Fui ordenado el 17 de diciembre de 1989 en la diócesis de Reconquista, Santa Fe por monseñor Fabriciano Sigampa, elegí para mi lema sacerdotal: "PREDICAR LA FE CON ALEGRÍA Y GRITAR AL MUNDO LA ESPERANZA" Frase dicha por el cardenal Pironio, de feliz memoria. Desde entonces y con la ayuda de Dios y protegido por el manto sagrado de Nuestra Señora la Virgen, trato de hacer vida en mí esta frase. De ahí, cada vez que celebro a Jesús Eucaristía en las homilías junto con la catequesis de rigor matizo con algún cuento o anécdota con la finalidad de hacer vivencial nuestra fe.
Comparto con ustedes esta oración:
Oración del buen humor
Concédeme, Señor una buena digestión, y también algo para digerir.
Concédeme la salud del cuerpo, con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor,un alma santa que sepa aprovechar lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante el pecado sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden,
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama YO.
Dame Señor, el sentido del humor, concédeme la gracia de comprender las bromas para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás. Así sea.