jueves, 3 de enero de 2013

EN EL AÑO DE LA FE. PRIMEROS ELEMENTOS DE LA DOCTRINA CRISTIANA

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Por mi experiencia de mucha comunicación y acompañamiento al pueblo fiel a mi encomendado en distintos lugares, quiero hacerme eco de lo que nos encomendó su Santidad el Papa Juan Pablo II cuando el 11 de octubre de 1992, trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II.
Hoy después de 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica y 50 años del  Vaticano II, noto que la gran mayoría no sabe o no se acuerda  el  A B C  de la doctrina cristiana que debe regir nuestra vida en la tierra para ser herederos del cielo.
El Papa pidió a la Santísima Virgen María, Madre del Verbo encarnado y Madre de la Iglesia, que sostenga con su poderosa intercesión el trabajo catequético de la Iglesia entera en todos sus niveles, en este tiempo en que la Iglesia es llamada a un nuevo esfuerzo de evangelización.
Que la luz de la verdadera fe libre a la humanidad de la ignorancia y de la esclavitud del pecado, para conducirla a la única libertad digna de este nombre (cf. Jn 8,32): la de la vida en Jesucristo bajo la guía del Espíritu Santo, aquí y en el Reino de los cielos, en la plenitud de la bienaventuranza de la visión de Dios cara a cara (cf. 1 Co 13,12; 2 Co 5,6-7)
Deseo también aclarar con ardor y totalmente convencido, que todo el listado de normas y preceptos no son otra que, a modo de  carteles indicadores en el camino de la vida y de la ruta hacia la vida futura  para encontrar nuestra propia felicidad. Ya que nuestra vida debe ser encaminada siempre hacia la alegría y la libertad, como decía San Pablo: vivir como hombres libres bajo la gracia de Dios y no como esclavos bajo la ley.
A.- MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS  O  DECÁLOGO
     Los mandamientos de la ley de Dios son diez: los tres primeros se refieren a honrar a Dios; los
      Otros siete a nosotros mismos y al prójimo.
1.       Adorar y amar a Dios sobre todas las cosas.
2.       No invocar el santo nombre de Dios en vano.
3.       Santificar los domingos y fiestas de guardar
4.       Honrar padre y madre (y a otros legítimos superiores)
5.       No matar (ni  causar daño a otro en el cuerpo y en el alma, a sí mismo o al prójimo)
6.       No mentir (guardar castidad en las palabras y en las obras)
7.       No robar (ni retener o dañar los bienes del prójimo)
8.       No levantar falso testimonio (ni de cualquier otro modo faltar a la verdad o difamar al prójimo)
9.       Guardar castidad en los pensamientos y en los deseos.
10.   No codiciar los bienes ajenos.
      De estos diez mandamientos se reducen a dos, según palabras de Jesús en el Evangelio: Amar a Dios sobre todas las cosas, y amar al prójimo como a nosotros mismos.

B.- MANDAMIENTOS  O  PRECEPTOS DE LA SANTA IGLESIA
     Los principales mandamientos de la Santa Iglesia Católica son cinco  y  hay que respetarlos y
     Cumplirlos:
      1.- Participar en las misas enteras y abstenerse cuando sea posible de los trabajos los domingos
            Y fiestas de guardar.
       2.- Confesar los pecados por lo menos una vez por año.
       3.- Comulgar a Jesús Eucaristía por lo menos en Pascua de Resurrección.
       4.- Hacer ayuno y abstinencia en los días que lo determina la Iglesia. (Todos los viernes de
             Cuaresma y miércoles de cenizas)
        5.- Contribuir económicamente para la mantención del culto, para el sustento del clero según
              las costumbres de cada diócesis y parroquias.( los bautizados deben aportar el UNO POR
              CIENTO DE SUS ENTRADAS MENSUALES  a la parroquia donde residen)

C.- VIRTUDES TEOLOGALES
      Las virtudes teologales o teológicas son tres y nunca hay que perderlas:
        1.- FE                     2.- ESPERANZA                3.- CARIDAD

D.- VIRTUDES  CARDINALES
      Las Virtudes cardinales son cuatro, se llaman también virtudes  morales, que deben regir
      Nuestro comportamiento en relación con los demás.
      1.- Prudencia          2.- Justicia           3.- Fortaleza          4.- Templanza

E.- PECADOS  CAPITALES
     Los pecados capitales  son los vicios en que podemos caer a veces sin darnos cuenta, por eso es
     Bueno conocerlos, distinguirlos para superarlos.
     1.- Soberbia       2.- Avaricia    3.- Lujuria     4.- Ira (o enojo)    5.-  Gula    6.- Envidia  7.- Pereza
A simple lectura nos podemos  asustar,  podemos preguntar ¿cómo podemos salir cuando caemos en algunos de estos pecados?

F.- VIRTUDES OPUESTAS  A  LOS  PECADOS  CAPITALES
      Estas virtudes opuestas son propósitos de fortalecer la voluntad cuando caemos en algunos de los  pecados capitales anteriores.
Contra la SOBERBIA --- HUMILDAD                               Contra la AVARICIA---LIBERTAD  de elegir
Contra la LUJURIA -----CASTIDAD                                   Contra la  IRA ---------PACIENCIA
Contra  la  GULA -------TEMPLANZA                               Contra  la ENVIDIA---CARIDAD
Contra la PEREZA-------DILIGENCIA                 

G.- PECADOS CONTRA EL ESPIRITU SANTO
    Los pecados contra el Espíritu son seis, es negar la evidencia.
1.- Desesperación por salvarse.
2.- Presunción de salvarse sin merecerlo
3.- Contradecir la verdad conocida como tal.
4.- Tener envidia de los dones que Dios da a los demás.
5.- Obstinación en el pecado.
6.- No prepararse adecuadamente para el momento de la muerte.

H.- PECADOS QUE CLAMAN A CIELO
     Los pecados que claman al cielo son cuatro y hay que tenerlos muy en cuenta.
  1.- Homicidio voluntario
  2.- Pecado sensual contra la naturaleza (Violaciones, parricidios, tratas, sometimientos carnales a
        Niños y adolescentes, violencia de género)
  3.- Opresión a los pobres, principalmente a huérfanos y viudas (injusticia  o  esclavitud con  los
       Indigentes en los trabajos)
    4.- No pagar el salario a quien trabaja.

I.-  OBRAS DE MISERICORDIA
       Estas obras de misericordia tienen su fundamento en el capítulo 25 de San Mateo, siete son
       Corporales y siete espirituales.
      Obras de misericordias corporales:
      1,. Dar de comer q quien tiene hambre.
      2.- Dar de beber a quien tiene sed.
      3.- Vestir al desnudo.
      4.- Dar hospedaje al peregrino.
       5.- Asistir a los enfermos.
       6.- Visitar los presos.
        7.- Enterrar a los muertos.
       Obras de misericordia espirituales:
        1.- Dar buenos consejos.
        2.- Enseñar a los ignorantes.
         3.- Corregir a los que erran.
         4.- Consolar a los tristes.
          5.- Perdonar las injurias.
          6.- Acompañar con paciencia las debilidades y sufrimientos del prójimo.
          7.- Rezar a Dios por vivos y difuntos.
Estas son enseñanzas de siempre de nuestra Iglesia Madre y Maestra.
Actualizarlas para ponerlas en práctica forma parte de lo que nos pide el Papa de poder re-evangelizarnos. La Virgen María y el Espíritu Santo acompañen e iluminen nuestro caminar en la fe.

             

domingo, 30 de diciembre de 2012

31 DE DICIEMBRE 2012 Y 1° DE ENERO 2013


                       
     En este corto tiempo, en que, si bien es natural pasar de un día al otro, sin embargo hay un cúmulo de símbolos y signos que no podemos pasar por alto.
     En general  a  fin de año hacemos el balance de rigor que se merece toda actividad humana que queremos sea bien llevada. Con mayor razón una evaluación interna personal de nuestro comportamiento es de especial riqueza.
     Y claro está, que al final debemos hacer el propósito de  asumir con  sincera  auto disciplina acciones concretas  para hacer florecer y madurar todo lo que nos ayuda a vivir mejor e ir construyendo nuestra propia felicidad.
     Como cristianos y marianos no podemos dejar de focalizar nuestra mirada en María Virgen, personaje central de este tiempo de Navidad y nuevos nacimientos, que tiene su historia y tradición bien fundamentados desde la Sagrada Escritura y en la enseñanza de nuestra amada Iglesia; muchas veces opacada por el tecnicismo cibernético y las novedosas formas de pensamientos y espiritualidad centrados en el “oriente terreno” para aprender a respirar y olvidamos el “norte divino y eterno” de nuestra feliz trascendencia para la salvación.
     En efecto, el  1 de enero es rico sobremanera en conmemoraciones:
-          es el día de “octava de Navidad”, prolongación de la solemnidad  del 25 de diciembre, y por tanto no debemos  apartar la atención del carácter central del Verbo encarnado, Jesucristo;
-          es el octavo día del nacimiento, en el cual Cristo fue circuncidado; a esto se refiere directamente el evangelio del día: Lc. 2,16-21.
-               Es el día en que al recién nacido se le impuso el nombre de “Jesús-Salvador”; y así el 1 de enero, en conformidad con el Evangelio proclamado, ha absorbido también la “fiesta del nombre de Jesús”, ya fijada durante siglos en forma autónoma, antes del 14 de enero,  por tanto también el nombre de Cristo, con las realidades implícitas que contiene y supone, ocupa el vértice de la alabanza de la Iglesia en este día;
-          es el primer día del año civil, motivo antropológico que muchas tradiciones mantienen vivo en la praxis  general, sobre todo en el intercambio de felicitaciones, a que parece hacer referencia la primera lectura del día (Num 6,22-27), traduciendo las felicitaciones “profanas” en bendiciones “sagradas”
-          finalmente, y algo que se debe actualizar en nuestros días, la institucionalidad  de la “jornada mundial de la paz” que hiciera el Papa Pablo VI, habla así en el documento de Marialis cultus: “Es, asimismo, ocasión propicia para renovar la adoración al recién nacido Príncipe de la Paz, para escuchar de nuevo el jubiloso anuncio angélico (cf. Lc 2,14) para implorar de Dios, por mediación de la Reina de la Paz, el don supremo de la Paz. Por eso, en la feliz coincidencia de la octava de Navidad con el principio del nuevo año, hemos instituido la “jornada mundial de la Paz”, que goza de creciente adhesión y que está haciendo madurar frutos de paz en el corazón de tantos hombres”.
Mas, por encima de estos motivos, en la renovada liturgia, que se dio con la promulgación de los documentos en el Concilio Vaticano II en el año 1965, del 1 de enero, debe destacar el tema de la Maternidad Divina y Virginal de María, en el cap. VIII de Lumen Gentium. Si no se quiere caer en una pluralidad demasiado basta de propuestas celebrativas, con la consiguiente dispersión espiritual; y si se quiere ser fieles al mensaje fundamental de la liturgia del día, hay que centrarse única o, al menos preferentemente, en este tema central y catalizador de toda la celebración y unificador de las otras temáticas secundarias.

Oración en acción de Gracias de fin de año

Dios nuestro, infunde en nosotros el Amor y el Respeto por tu obra maravillosa.
Haz que toda criatura se incline hacia Ti
Haz que todos los hombres del mundo colaboren con un corazón intacto para que se cumpla tu voluntad: Porque tuya es la Tierra, el Poder, la Fuerza y el Amor, para aquellos que Tu has creado.
Da esperanza a los que te buscan con Amor.
Danos la Paz, Señor Dios nuestro, danos la Paz.
Haz que mañana, al salir el sol, nosotros tengamos todavía vida. Extiende sobre nosotros Tu manto de Paz y protección.
Inspira a nuestra mente y corazón pensamientos de bondad.
Sálvanos, Padre nuestro, Gracias a tu nombre.
Protégenos  a nosotros y a nuestras familias y aleja el maligno y los males: la guerra, el hambre, la enfermedad y la aflicción. Aleja de nosotros obstáculos y peligros.
Cúbrenos a la sombra de tus alas, porque eres nuestra protección y nuestra salvación, eres la bondad y la misericordia.
Vela sobre nosotros, cuando salimos y cuando regresamos. Concede libertad de hablar de Ti a todos los que en Ti confíen.
Da Alegría a tu Tierra, oh Dios y Padre Nuestro. Bendice sus productos, para que goce el mundo entero. Que florezca la fuerza de Tu Espíritu Santo.
Bendice, oh Señor el año que está por iniciar, y haz que comencemos con Alegría en el corazón.
Haz que nos dejemos contagiar por tu ejemplo de Amor.
Haz que podamos transmitir la belleza de caminar contigo.
Ayúdanos a recordar que el nuevo año, todo nuevo, todavía por construir, es un regalo que tu haces a cada uno de nosotros.
Padre misericordioso, derrama tu misericordia sobre todos los pobres y sobre todos los que invocan tu nombre.
Por Cristo tu Hijo, Nuestro Hermano, y por la intercesión de Santa María Virgen, Madre de misericordia. Amén

Bendición final:

Los bendiga el Señor y los proteja.
El Señor haga resplandecer su luz sobre ustedes.
El Señor se vuelve sobre ustedes y les conceda la Paz.
Y que el  Padre, el Hijo y el Espíritu Santo esté siempre con ustedes.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Hoy también matamos a inocentes


                Según el relato de San Lucas cap 1 y 2 : los primeros efectos del nacimiento de Jesús fueron, para los pastores, una gran Alegría en la tierra, para los Ángeles , Gloria en el cielo; para los ancianos Simeón y Ana fue como haber terminado sus días, al ver la Luz de las naciones y Gloria para su pueblo Israel.
                No todo fue positivo en la reacción de los hombres, frente al gran regalo de la Divinidad, misterio que se actualiza en Navidad, porque cuando los magos regresaron por otro camino y no avisaron al rey Herodes, éste se enojó mucho y ordenó matar a todos los niños menores de dos años.
                La tradición de la iglesia, siempre ha manifestado que esos niños, masacrados en lugar de Jesús sin haberlo deseado, también comparten su gloria sin haberlo merecido, de aquí la fiesta litúrgica del martirio de  los Santos Inocentes. Con esto invita a pensar que el misterioso Amor de Dios cubre a los millones de niños asesinados por la violencia y por la guerra y centenares de millones de otros eliminados antes de nacer.
                Hoy el pensamiento ligero nos lleva a condenar la horrorosa actitud de Herodes en aquel entonces, mientras que callados en la actualidad, permitimos que estos hechos  sigan ocurriendo; sabiendo que personas concreta y la sociedad toda, somos cómplices de que los más indefensos sigan muriendo día a día.
                Cada uno de nosotros, en el lugar que nos toque ocupar debemos trabajar y aportar nuestro grano de arena, por pequeño que sea, para revertir esta realidad.
                ORACION
                Señor Dios, cuya Gloria pregonaron en este día los Inocentes mártires, no con palabras, sino dando su vida por ti, haz que nuestra conducta testifique con hechos la Fe que proclamamos con los labios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
                                                                                        Amén

lunes, 24 de diciembre de 2012

NAVIDAD ENCUENTRO DE DIOS CON EL HOMBRE


                                
En el mensaje del ángel a María y a los pastores se encuentra el anuncio del nacimiento del Hijo de Dios (Lc. 1,26-38 y Lc.2,8-20) como un hecho común: “Concebirás y darás a luz un hijo”; “ella dio a luz un hijo y lo llamó Jesús”; “encontrarán un niño envuelto en pañales”.
Sin embargo, al mismo tiempo ese acontecimiento se presenta como algo sin igual. El Niño será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre”, su nacimiento será “la gran alegría para todo el pueblo” (Lc.2,10); él es “un Salvador: el mesías, el Señor” (Lc.2,11)
Dos aspectos –el cotidiano y el trascendente- lo natural y lo sobrenatural, lo humano y lo divino, el cielo y la tierra.
La noche buena hace la navidad.
Jesús Dios, nace a una nueva identidad, humana; re-nace.
Sabe cuál es su identidad, va descubriendo su misión, o sea para qué fue enviado y realizó lo necesario para lograrlo. Así nosotros debemos respondernos: quién soy? Donde voy? Qué hago para lograrlo?
La Navidad forma parte del gran misterio de Dios junto con La Pascua,  Ascensión  y Pentecostés.
En Navidad, Dios se humaniza.
En Pascua, Ascensión y Pentecostés, el hombre se diviniza.
Cuando Dios nace lo hace en una realidad concreta: política, social, económica, “vino a los suyos y no lo recibieron”, experimentó la soledad, la peregrinación y el exilio. Dios se encuentra con el hombre en su situación concreta.
Navidad, Dios que se manifiesta a los pobres, a los que lo necesitan. Justamente los primeros que son anunciados de esta gran noticia son los pastores, que eran un espectro violento de aquella sociedad. Porque tenían que ser rudos, fuertes y violentos para defender el poco pasto que encontraban para sus rebaños. Justo a ellos se los invita a visitar al recién nacido y así convertidos puedan alabarlo y adorarlo. Esto para la tierra.
Y los ángeles también se alegran por su nacimiento y cantan gloria a Dios en el cielo.
Jesús Dios, nace, se hace hombre, sufre en si mismo toda las limitaciones de la humanidad.
Nosotros como seguidores de Jesús también vivimos esta paradoja.
Como todo caminante, peregrino, el cristiano necesita experimentar lo provisorio para avanzar hacia lo definitivo, es en la tierra donde nos preparamos nuestro cielo. Si queremos ser como Jesús debemos humanizarnos.
Por eso es necesario formarse y estar atentos para vivir plenamente toda experiencia humana para rastrear las huellas del Espíritu.
Hoy celebramos el Nacimiento de Jesús. En él podemos vivir nuestro constante y arduo nacimiento a una vida nueva, con una sincera conversión llegar a vivir como hombres nuevos, según la invitación de San Pablo.
Habrá navidad si recuperamos la Luz, la Paz y el Amor al encontrarnos con el otro, mi prójimo.
Así como Dios al regalarnos a su Hijo se encontró plenamente con el hombre para salvarlo.
Todas mis bendiciones de gozo y felicidad en estas fiestas.
                    
                                                                                                               P. Oscar