sábado, 15 de diciembre de 2012

LA PRESENCIA DE MARIA AYER Y HOY


        
La doctrina afirma que María según los esignios de Dios “ha participado íntimamente en la historia de la salvación” estando presente activamente en la vida de Cristo. Lo afirma el Concilio Vat . II en el cap. VIII de Lumen Gentium.
La Iglesia al elaborar el calendario Mariano litúrgico tiene en cuenta 2 elementos:
a)      Los principios doctrinales: Sacrosanto Concilium y Lumen Gentium. 
b)      La tradición y devociones populares
En 1969 se dan las modificaciones de la liturgia que hoy tenemos, reguladas ya con Pio V y Juan XXIII (o sea que no es nuevo, sino reformado)
En la experiencia humana de comunicación con la divinidad, son muy importantes las manifestaciones religiosas, que en las celebraciones, llenas de símbolos y signos, de ritos, se tienen estrecha relación con lo sagrado.
La celebración de una fiesta cristiana es, en definitiva, actualizar en la asamblea que actúa cultualmente  una  realidad divina o un hecho salvífico del pasado, para que el hombre de todos los tiempos y de cualquier lugar pueda entrar en contacto con tales realidades y percibir sus beneficios saludables en el presente.
Celebrar es entrar misteriosamente pero de manera efectiva en el plan redentor divino, haciendo que el  “ acontecimiento- Cristo” del pasado se haga presente, con amplias garantías de futuro. Es permitir  QUE Dios Padre pueda continuar escribiendo hoy, con los hechos, su historia de salvación en nuestra historia humana, para que se haga su voluntad y venga a nosotros su Reino.
Sólo estas profundas realidades pueden fundamentar nuestra celebración litúrgica, permitiéndonos, de verdad, “hacer fiesta” en torno al único Salvador Jesucristo, en comunión profunda con cuantos ya lo han vivido en primera persona y ahora participan  plenamente de la salvación eterna.
María ocupa un lugar privilegiado en las celebraciones y fiestas de culto, por ser la Madre del Hijo de Dios. Sabemos que el centro de todo es Cristo, pero no se pueden separar un de otras. (Fiestas Marianas y fiestas de Cristo).
El misterio de Cristo encuentra un complemento en el  misterio de María.
Por eso las fiestas marianas encuentran su armonía con las cristológicas, su sentido más profundo y ubicación en las celebraciones de la Iglesia.
Las celebraciones son CONMEMORACIÓN (se actualiza un acontecimiento del pasado) en forma cultual-sacramental (como un signo visible de una realidad que no se ve)
Para que sean auténticas, las fiestas de la Virgen deben tener en cuenta 4 parámetros:
1.- CELEBRAR CON UN TRANSFONDO TEOLÓ GICO  Y  UNA DIMENSIÓN LITÚRGICO-SACRAMENTAL.
     En el Nuevo Testamento se manifiesta con claridad las múltiples relaciones que existen entre Cristo y la  Virgen Madre: María aparece como Madre del salvador, compañera del redentor, primera discípula que inaugura la Iglesia y es figura profética de la misma, ícono plenamente realizado, modelo ejemplar y madre mediadora de gracias. (Como en el cuento de María en el cielo, Jesús que le dice a Pedro: es cosa de mamá).
El Vaticano II presenta la inserción de María en el plan redentor de Dios y su función progresiva en el proyecto de salvación y la coloca dentro del misterio de Cristo y de la Iglesia.
Por eso la virgen teológicamente hablando, no tiene sentido fuera del acontecimiento Cristo y de la celebración de este misterio por parte de la Iglesia. Por eso ella resplandece en la liturgia como modelo de fiel cooperación en la obra de la salvación. (Ella está presente cuando la Iglesia reza)

2.- CELEBRAR LAS FIESTAS DE MARIA SEGÚN LOS RITMOS DEL AÑO LITURGICO:
El año litúrgico es celebración misteriosa y presencia sacramental de los acontecimientos de Cristo y de María.
Las fiestas marianas están íntimamente ligadas a las acciones salvadoras de Cristo. Ella que se consagró totalmente como esclava del Señor continúa hoy su misión entre los hombres.  Cómo ?
CALENDARIO ACTUAL DE FIESTAS MARIANAS:
-          ENERO  1- Santa María Madre de Dios (solemnidad)
-          FEBRERO 2-Presentación del Señor (fiesta)
-          MARZO 25-Anunciación del Señor (solemnidad)
-          MAYO 8- Nuestra Señora de Lujan (fiesta)
-                       13 Nuestra Señora de Fátima (fiesta)
-                       31 Visitación de la Virgen María (fiesta)
-          JUNIO-   Sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón se celebra
-                        -Inmaculado Corazón de la Virgen María (memoria Facultativa)
-          JULIO  16- Nuestra Señora del Carmen (memoria facultativa)
-          AGOSTO 5- Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor (memoria facultativa)
-                           15- Asunción de la Virgen María (Solemnidad)
-                           22- Santa María Virgen Reina (memoria obligatoria)
-          SETIEMBRE 8- Natividad de la Santísima Virgen María (fiesta)
-                              15- Nuestra Señora de los Dolores (memoria Obligatoria)
-          OCTUBRE  7- Nuestra Señora del Rosario (memoria obligatoria)
-          NOVIEMBRE 21- Presentación de la Bienaventurada Virgen María (memoria obligatoria)
-          DICIEMBRE 8- Inmaculada Concepción de la Virgen (solemnidad)
-                               12 Nuestra Señora de Guadalupe (fiesta)
3.-  CELEBRAR LAS FIESTAS DE MARÍA TENIENDO EN CUENTA LA TOTALIDAD DE LOS FORMULARIOS  
       LITURGICOS:
-          Cuando se integra la colección de misas marianas se afirma que para expresar y definir el contenido de cada una hay que tener en cuenta la EUCOLOGIA, o sea, las oraciones de los distintos momentos de la misa, y los textos Bíblicos  para la predicación, como así tener en cuenta la litúrgia de las horas, que en distintos momentos del día se puede expresar la gloria de Dios.
4.- CELEBRAR LAS FIESTAS MARIANAS SABIENDO QUE FORMAN PARTE DEL CULTO DE TODA LA
      VIDA:
-          El culto mariano encuentra sólido parámetros teológicos (centrado en el único mediador Jesucristo): María es modelo del creyente, oyente, orante, oferente.
-          María es maestra de vida espiritual: como ella podemos hacer de la propia vida un culto a Dios, y de su culto un compromiso con la vida.

Otro elemento: La litúrgia con su fuerza  actualizadora pone a María como modelo de virtudes:
-          Fe y docilidad a la Palabra de Dios.
-          Sencilla humildad
-          Sabiduría reflexiva
-          Pronta a cumplir los deberes religiosos
-          Agradecida por los bienes recibidos (que ofrece en el templo y ora en la comunidad de los
Apóstoles.
-          Fortaleza en el destierro, en el dolor
-          En la pobreza llevada con dignidad y confianza en el Señor
-          Obediencia generosa
-          Caridad solícita
-          Oiedad hacia Dios ( atenta a su Palabra)
-          En vigilante cuidado hacia el Hijo desde la humilde cuna hasta la ignominia de la cruz.
-          Pureza virginal
-          El fuerte y casto amor esponsal
Las celebraciones de las fiestas de la Virgen no pueden opacarse por los problemas de la vida, al contrario, deben estimularnos a pasar del culto litúrgico al compromiso de vida.
No puede ser un culto tranquilizador, descargando sobre ella nuestros problemas para que los resuelva por nosotros; sino que debe ser comprometedor, enseñándonos el modo de resolverlos tal como Ella lo hizo. Sin ningún tipo de moralismos, también nosotros hemos de buscar, en cada una de las fiestas marianas, una lección para la vida, convencidos como estamos de que las fiestas de nuestra Señora, más  que obtener para nosotros “gracias” especiales, deben darnos la gracia de imitar a María en la obediencia confiada al Padre y en el atento servicio a los hermanos. Del culto litúrgico al culto de la vida para el culto de la eternidad. Sólo en el escenario de la vida se puede comprender cómo han sido celebraciones en realidad –dando culto a Dios y santificándonos- las fiestas de María.
EN SINTESIS
MARIA EN EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN:
La celebración del nacimiento de Jesús nos prepara para el encuentro definitivo con él.
Conocemos 3 venidas de Jesús, según los Padres de la Iglesia del siglo II y III. 1) la venida histórica que relata San Lucas. 2) la que se renueva cada año en navidad, es una venida interior, espiritual. Y 3) la del juicio, que relata Mateo 25, que vendrá  a juzgar a vivos y muertos.
En la liturgia de adviento las oraciones están reagrupadas en dos grandes temáticas o perspectivas: I) el misterio de la salvación llevadas a cabo por el Padre que envía a su Hijo para salvarnos.
                         II) por otro lado el caminar de la Iglesia que va al encuentro del Salvador.
a)      El Señor que VIENE: es el tema más importante y uno de los mayores de la Sagrada Escritura. El verbo VENIR  significa la intervención de Dios en la Historia y equivale a la venida salvadora de Cristo:
-          Cristo es enviado como don=regalo del Padre (1° Dgo., 2° y 3° lunes, 17 dic.)
-          Para habitar entre nosotros (1° martes, 2° mirc., 23 dic.)
-          Para visitar a su pueblo (3° lunes)
-          Para salvar y renovar al mundo (juev. Y vier. 3° semana, 17 dic.)
-          Para hacer de nosotros nuevas criaturas ( 3° martes)
-          Su venida es para liberar a los hombres del pecado (18 y 21 dic.)
-          Para vencer las tinieblas e iluminar (viern. Y sáb. 3° semana)
-          Y para llevar a cabo la reconciliación, cuando venga en la gloria, nos llamará a su lado haciéndonos partícipes de su reino. Entonces él mismo servirá y será para nosotros la Paz (17, 19 y 21 dis.)

b)      La Iglesia va al encuentro del  Señor (cuando él se acerca)

Según los modelos que el evangelio nos presenta:

-          Parábola de las 10 virgenes (Lucas 25,1-13 – 2° viernes)
-          Los siervos del amo que permanecen en vela cuando él llega de improviso (Lucas 12,35-40 1° lunes)
-          Los comenzales dignos de entrar en el banquete eterno, en que Cristo servirá a la mesa (Lucas 12,35-48 1° miércoles)
-          María en la espera de la primera venida, es tipo de la Iglesia que aguarda esperanza la segunda venida: confía en la palabra de Dios y por obra del Espíritu Santo se convierte en templo de la nueva alianza, de esta forma la Iglesia se adhiere humildemente a la voz del Padre. (20 diciembre)
-          La espera de la Iglesia se vive en la fe (2° jueves, 19 y 22 diciembre) y se reavivaa por la esperanza (24 diciembre)
-          Es vigilante (2° viernes)
-          Es fervorosa (2° lunes)
-          Perseverante en el bien (1° lunes)
-          La Iglesia se prepara para recibir a su Señor (2° martes)
-          En el gozo había de cumplirse al final de los tiempos (3° jueves  y 21 diciembre
-          En exultación y alabanza (3° domingo y 18 diciembre)
-           
c)       Jesús nace de María:

A medida que se va acercando la navidad, la atención se centra en la encarnación.
En La litúrgia el nacimiento de Jesús está visto como parte del misterio pascual.
Tanto cuando se habla de esclavitud-liberación o de redención y salvación, o  cuando se tocan los temas del hombre viejo, de ser nuevas criaturas, cuando se habla de luz-tinieblas. Como así el tema del bautismo está presente en el ciclo natalicio.
María está presente por lógica, ya que de ella nacerá el Salvador.

Aprovecho este medio para desear a todos y cada una de sus familias un renovado natalicio de Jesús y sus valores; y que nos encuentre dispuestos a dar sabrosos frutos del  árbol de nuestro ser Cristianos.

jueves, 6 de diciembre de 2012

INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA VIRGEN



          INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA VIRGEN
                      AURORA DE LA NAVIDAD
http://dimeunapalabra.marianistas.org/wp-content/uploads/2008/12/1208.jpg         SOLEMNIDAD      8    DE   DICIEMBRE

Como es bien sabido, la Navidad cristiana (25 de diciembre) sustituye a la fiesta pagana del “Sol invicto” o del sol que, después del solsticio de invierno en Europa (21 de diciembre), emprende de nuevo el camino victorioso sobre las tinieblas invernales hacia los fulgores estivos: en efecto, para nosotros Cristo es el “sol” de nuestra vida, “la luz verdadera que ilumina a todo hombre” que viene a este mundo (cf. Jn 1,19)
Su madre, María de Nazaret, agraciada por Dios desde siempre y por esto “radiante de hermosura”, es la “aurora” que le precede, que le prepara el camino; aún más, que lo introduce.
Es necesario entonces, que en el tiempo de la preparación a la Navidad –en Adviento- los fieles dirijan su mirada hacia ella, limpia de pecado y llena de gracia desde el momento de su concepción. Durante este camino de Adviento, dirigido hacia el encuentro con el Señor que viene como luz en la noche, ella es modelo ejemplar de cómo se espera y de cómo se recibe al Verbo de Dios: esto se hace verdaderamente paradigmático el 8 de diciembre, en la solemnidad de su concepción inmaculada.

1.       UN ACONTECIMIENTO DE SALVACIÓN
El 8 de diciembre de 1854, Papa Pio X proclamaba solemnemente:
“La beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano”.
No hay que confundir Inmaculada concepción de María con concepción virginal de Jesús en el seno de la santísima Virgen.
Hoy, con el Concilio Vaticano II, podemos decir que María “está unida, en la estirpe de Adán, con todos los hombres que necesitan de la salvación; fue redimida de forma eminente, en previsión de los méritos de su Hijo. Así, con la exención de todo pecado en María, la obra salvífica de Cristo no es mutilada; aún más, se resalta su multiforme fuerza que supera los límites del tiempo con sus efectos, haciendo de la Virgen no sólo la “primera redimida” sino también la “pre-redimida”. Verdaderamente, “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5, 20)

NUESTRA PARTICIPACIÓN EN ESTA FIESTA LITURGICA
El punto de referencia para nosotros es el Adviento. Los textos de la litúrgia de la misa manifiestan que también nosotros, los orantes, estamos  implicado en el misterio que se celebra; y se refieren explícitamente al tiempo litúrgico –el Adviento- y a su espiritualidad.
Debemos ser solidarios con la Virgen “sin pecado y llena de gracia”, aunque no podamos alcanzar la plenitud de su santidad; y por la misma razón, o sea, como “preparación radical” al encuentro del  Salvador que viene; Ella desde el punto de vista histórico, hace dos mil años; nosotros, desde el punto de vista litúrgico-sacramental, en el día de Navidad; y finalmente, en el plano escatológico-final, en su retorno glorioso. A este respecto se pueden ver las peticiones de las oraciones del día: van desde la expresión más bien genérica: “guárdanos limpio de todo pecado”; hasta la puntualización del pecado concreto en cuestión y de sus consecuencias: “que el sacramento que hemos recibido repare en nosotros los efectos de aquel primer pecado del que fue preservada… la Inmaculada Virgen María”; y la referencia explícita del momento litúrgico concreto que vive la comunidad cristiana: “concédenos llegara Ti limpios de todas nuestra culpas”.
Desde esta perspectiva, el don hecho por Dios a la Virgen no aleja a la Hija de Sión, como los mariólogos les gusta llamar a María, de cuantos por su fe, tienen también ellos como padre a Abraham. También para todos los fieles, la liberación del pecado original es un hecho realizado: también en ellos, en virtud de la fe en la muerte-resurrección de Cristo, y del agua, el Espíritu ha realizado, liberándoles del pecado original, aquello que realizó en María, preservándola de él.
La liberación bautismal está modelada, en cierto sentido, sobre aquel  acontecimiento de gracia que fue la concepción inmaculada de la bienaventurada Virgen. Así a través de una recuperación del Espíritu bautismal y del consiguiente compromiso de vida como “criaturas nuevas”, muertas al pecado y vivas para la gracia divina, la solemnidad del n8 de diciembre produce en nosotros una preparación efectiva a la celebración sacramental del nacimiento del Señor.
Una vez más, la Virgen Madre no nos aparta del Hijo Salvador, todo lo contrario; según su providencial misión, la “Toda Santa” es, en realidad, “tipo” de la Iglesia que sale al encuentro de su Señor, y “modelo” de cómo debe ser acogido con una purificación comprometida y con la santidad total.
Por otra parte, en este sentido se eleva la invitación orante de los formularios de la Litúrgia de las Horas que los consagrados rezan en las horas canónicas:
-          “Oh Madre purísima, que no conoció el pecado y mereció llevar a Dios”.
-          “El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra”.
-          “Llevamos contigo, Virgen Inmaculada, correremos tras el olor de tus perfumes”.
-          “Salvador del mundo, que, con la eficacia de tu redención, preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado, líbranos a nosotros de toda culpa.
-          Oh sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente, haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
-          Redentor nuestro, que hiciste de la inmaculada Virgen María, tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, haz también de nosotros templos de tu Espíritu”
Así  pues, no hay fisura  alguna entre Cristo el Señor y su Madre; ninguna discontinuidad entre la celebración de la inmaculada y nuestro compromiso de Adviento.
Que participar activamente en la solemnidad de la inmaculada nos llene de alegría y de gracia para poder disfrutar de nuestro ser hijos de Dios como hombres libres bajo la gracia y no como esclavos bajo la ley como solía decir San Pablo. La Virgen María nos bendiga siempre.

sábado, 1 de diciembre de 2012

CORONA DE ADVIENTO



                                       
http://www.emol.com/especiales/navidad_2005/fotos/adviento_img.jpgComo para toda actividad humana necesitamos una ayuda extra para nuestra mente y más aun para el espíritu, en esa línea se enmarca el símbolo de la corona de adviento en el ritual de preparación para celebrar adecuadamente la Navidad, o sea el nacimiento del Sol de Justicia, que es Luz del mundo. Jesús mismo se autodefinió como “Luz del mundo, y quien lo sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”
La corona de adviento es una tradición cristiana que simboliza el recorrido de las cuatro semanas que anteceden a la Navidad. Consiste en adornar adecuadamente una corona de ramas imitando el pino o abeto, o cualquier otro modo, con cuatro (o en ocasiones cinco) velas. Comenzando el primer domingo de adviento, el encendido de una vela y puede acompañarse de la lectura bíblica u oraciones. Durante las siguientes tres semanas se encienden el resto de las velas hasta la semana anterior a la Navidad las cuatro velas están encendidas. Algunas coronas de adviento incluyen una quinta vela, la “vela de Cristo”, que se enciende en Navidad.
Se comprende también esta práctica de las velas si lo relacionamos con habitantes del campo, dedicados a la agricultura, en el hemisferio norte, donde los días anteriores a la navidad ya es invierno, por lo tanto los días son más cortos y poco luminosos. El nacimiento de Cristo comenzó a celebrarse el 25 de diciembre de cada año ocupando el lugar de las saturnales y el Dies Natalis Invicti, Festival del Nacimiento del Sol Inconquistado, festividad romana dedicada al Sol Invictus y vinculada al solsticio de invierno.
 Algunas fuentes sugieren que la corona, reinterpretada como un símbolo cristiano, era de uso común en la Edad Media, mientras que otras consideran que no se estableció como tradición cristiana hasta el siglo XVI en Alemania.
En las Iglesias y en los hogares cristianos el encendido de las velas es una forma de preparación para la Navidad; en el campo europeo, se comparte la luz en las largas noches de invierno, recordando a los creyentes la venida de Jesús, la Luz del mundo. El uso de la Luz como símbolo de la revelación y salvación de Jesús es una constante en el Evangelio de San Juan.
Qué bueno sería si de buena gana implementamos estas prácticas y vivencias religiosas, sin tener vergüenza, sería un buen testimonio cristiano en una sociedad donde nada nos habla de Dios ni de sus valores.

TEXTOS BIBLICOS QUE PUEDEN AYUDAR A PREPARAR LA VENIDA DE JESUS
-          Marcos 13,33, estén preparados y vigilando. . . .
-          II Carta de San Pedro 3,13-14 Nosotros esperamos según las promesas de Dios cielos y tierra nueva. . . .
-          1 Tesalonicenses 5,23 Que el propio Dios de la paz y los santifique. . . .
-          Romanos 13,13-14 Conduzcámosnos como en pleno día, con dignidad. . . .
-          2 Tesalonicenses  1,6-7Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a ustedes los afligidos. . .
-          San Lucas 2,6-7  Y sucedió que mientras estaban allí sucedió el día del  alumbramiento . . . 

MEDITACION
La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo, ni  frío, ni oscuridad ni incomodidad que los pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los benditos de Dios que lo reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.
Nos unimos a la Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en  nuestro corazón.

ORACION
Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.

BENDICION DE LA CORONA (Para iniciar este momento de oración, se reúne toda la familia alrededor de la corona de adviento. El papá o la mamá, cada domingo motiva a todos los integrantes a vivir con alegría y respeto este momento)
PAPÁ  O  MAMÁ: Bendecir significa “decir bien”, es pedir la intervención de Dios mediante las palabras y gestos. Como padre de familia, los invito a invocar una bendición sobre esta Corona de Adviento, de esta manera estamos subrayando el significado que ella tiene para todos nosotros.
SE DICE EN VOZ  ALTA: “La tierra, Señor, se alegra en estos días y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que están en las tinieblas del egoísmo, del dolor y del pecado.
Llenos de esperanza en su venida hemos preparado con gran cariño esta corona, la hemos hecho con ramas verdes de nuestra tierra, para que nos acompañe en nuestro hogar en este tiempo de preparación para la venida de tu Hijo.
Te pedimos Señor que al ir encendiendo estas velas nos ilumines a todos nosotros con ese esplendor de aquel que, por ser Luz del mundo, iluminará  todas las oscuridades.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
“Ven, ven Señor, no tardes;  Ven , ven que te  esperamos; Ven pronto Señor”